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Pasar la página de la guerra

09 abril 2022 | Columna | El Espectador

A propósito del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto, debemos reconocer que la historia de Colombia está escrita con la tinta de la guerra. En el siglo XIX nuestro país sufrió múltiples guerras civiles, durante este periodo nació la Universidad Nacional de Colombia, institución ideada por académicos liberales para la construcción de un proyecto nacional común que aplacara la polarización y trajese bienestar a nuestra sociedad.

Desde esa época, y atravesando momentos convulsos como la Regeneración, la Hegemonía Conservadora, el asesinato de Gaitán -egresado UNAL-, y el subsecuente periodo de la Violencia, la Universidad Nacional se mantuvo cómo un referente académico en la búsqueda de la paz. Muestra de ello es que, frente al arreglo institucional entre partidos, que cerró la era de la Violencia olvidando a las víctimas, los profesores de la Universidad Nacional, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna y Monseñor Germán Guzmán, con el apoyo de la Facultad de Sociología, publicaron el libro La violencia en Colombia. Este libro se constituyó en la primera producción académica de construcción de memoria de la violencia. A ojos de los autores, la guerra es un conflicto de élites que se traslada a la población. Tal como ha ocurrido históricamente, los jóvenes hijos de los más vulnerables son víctimas de la manipulación y la polarización. Múltiples actores armados con intereses ajenos a esos jóvenes los enfrentan contra su comunidad. En este absurdo ciclo las comunidades apropian como suya la violencia adecuándose a las dinámicas de la guerra.

Las víctimas en Colombia han llegado a ser una fuerza transformadora, su resiliencia les ha permitido organizarse y potenciar liderazgos colectivos y transformadores que construyen memoria y adelantan procesos de reconciliación con sus comunidades. La UNAL ha acompañado muchos de estos procesos, aportando así al aprendizaje recíproco y a la gestión del conocimiento para el bien común. En la actualidad, lideramos distintos esfuerzos para llevar la paz de los escritorios a los territorios y construir nación. El trabajo con la Comisión de la Verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y demás instituciones del posacuerdo, así como la creación de espacios como el Instituto de Liderazgo Público (ILP UNAL) y la Red de Ética, Cultura, Creación, Ciencia, Tecnología e Innovación para la Paz de la Universidad Nacional de Colombia (RED PAZ), que han trabajado resolviendo retos de nación, son ejemplos de la forma con la que la Universidad asume esta responsabilidad.

La RED PAZ de la Universidad Nacional organizó en 2020 el Encuentro nacional de iniciativas de paz, donde más de 80 proyectos UNAL compartieron sus aprendizajes y experiencias. Algunos de estos proyectos son referentes nacionales e internacionales en materia de memoria y solidaridad con las víctimas. En Cundinamarca, el proyecto Aula viva para la paz ha trabajado con más de 2.000 víctimas, recuperando la memoria y la identidad territorial perdidas por el desplazamiento forzado. Las escuelas de paz lideradas por la Sede Manizales han construido políticas públicas con las comunidades buscando el progreso y la paz de los territorios.

En el plano internacional encontramos los proyectos de Space of Memory (SPEME) y Memorias desde las márgenes (MEMPAZ), en el primero las universidades de Ámsterdam, Boloña, Buenos Aires y la UNAL han colaborado, aprendiendo recíprocamente sobre experiencias de memoria y han fortalecido el Observatorio nacional de memoria (ONALME) en el que jóvenes investigadores han trabajado con víctimas. Por otra parte, MEMPAZ es una alianza internacional de la Universidad de Bristol y la UNAL que ha empoderado a las comunidades fortaleciendo de manera creativa procesos de paz, memoria para reconocer la deuda histórica a las víctimas.

Colombia necesita superar definitivamente una historia de la violencia que ha dejado más de 9 millones de víctimas¹. Las universidades forman integralmente nuevas generaciones de ciudadanos comprometidos con la paz. Para ello es fundamental reconocer el liderazgo colectivo y transformador de las víctimas. Debemos apoyar sus iniciativas y aprender de ellas para reconstruir el tejido social que se perdió en el conflicto.

Pasar la página de la guerra requiere tejer puentes de solidaridad, encontrar formas racionales de diálogo y alejarnos de los discursos polarizadores que en nuestra vida republicana han sumido a las poblaciones más desfavorecidas a una violencia fratricida.

Ayer junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB), rendimos un homenaje a la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, con un concierto de música colombiana, en la plazoleta central de la UNAL. Les invitamos a acompañarnos al próximo Congreso de Memoria que se realizará entre el 28 y 30 de septiembre en el campus de la Sede Bogotá de la UNAL. Esta iniciativa, liderada por ONALME y SPEME, adelantará un diálogo colectivo entre expertos y comunidades víctimas, con el fin de crear redes académicas y de solidaridad que visibilicen procesos de memoria del continente.

*Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN

¹Cifra obtenida del Registro Único de Víctimas de la Unidad de Víctimas.

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