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Columnas

El papel de la intelectualidad en la crisis colombiana

11 junio 2022 | Columna | El TIempo

Hoy, nuevamente los colombianos nos encontramos ante una gran decisión. El futuro de nuestro proyecto común, la nación colombiana, se decide con la participación democrática de cada uno de nosotros el próximo 19 de junio.

Muchas cosas se dicen en los medios, mucha información y desinformación nos atropella en las redes sociales, y en cualquier caso, nuestra decisión ha de ser a conciencia y tomada pensando en todos, en la sociedad, en la comunidad, en el país y sus futuros integrantes. Lamentablemente, esto no es tan fácil y natural por estas épocas de exacerbado individualismo, cuando solo pensamos en nuestro propio bienestar y beneficio, a veces ni siquiera incluimos a nuestras familias. El individualismo favorece ambientes en donde la corrupción crece y contamina. La sociedad actual es una sociedad erigida sobre el culto al individuo que se prepara para competir con los demás, que lucha contra todo para ser considerado exitoso, sin importar qué pasa con la vecina o el amigo, sin importar si el planeta nos alcanza al consumirlo con la voracidad del egoísmo.

Con mucha tristeza debo decir que esa indiferencia ha sido aún más característica en la intelectualidad colombiana (hombres y mujeres de la academia, la empresa y del ámbito público), que por décadas hemos estado casi ausentes en la búsqueda de soluciones y del enriquecimiento de un debate público, sano y franco de nuestra situación como sociedad. Esta actitud frente a los problemas sociales expresa una indolencia de nuestra parte ante las diversas crisis que hemos afrontado en Colombia. Los que formamos parte de la intelectualidad hemos estado muchas veces embelesados en la conversación entre nosotros y para nosotros, en diálogos desconectados por completo de lo que nuestra sociedad requiere.

Los que formamos parte de la intelectualidad hemos estado muchas veces embelesados en la conversación entre nosotros y para nosotros, en diálogos desconectados de lo que nuestra sociedad requiere.

En la actualidad, las campañas políticas hacia la presidencia de la República no se concentran en propuestas o proyectos de país, sino que buscan más bien capturar votantes infundiendo miedo, rabia o desazón. De esta forma solo vamos a votar por personas, cuando deberíamos, por el contrario, estar eligiendo alternativas para el país, con propuestas coherentes y realizables, con un proyecto colectivo de futuro para el bien común.

Ya es hora de que los intelectuales aportemos propuestas, ejerzamos junto con la ciudadanía una veeduría responsable y propongamos ideas que consoliden un ambiente de diálogo social, convergente y transformador que permita que todos los colombianos nos unamos, para que desde nuestras diferencias construyamos una nación inclusiva, viable, en paz, próspera y feliz.

Desde la universidad invitamos a construir diálogos sociales a través de la escucha activa con las comunidades, para comprender sus inquietudes y problemas, cocreando con ellas soluciones oportunas. De la misma forma, los intelectuales debemos fomentar y fortalecer el diálogo social con información verídica y científica desde todas las áreas del conocimiento para que los tomadores de decisiones estén plenamente informados.

Como intelectuales tenemos un compromiso con el futuro de nuestro país, en este sentido los invitamos a continuar con los diálogos de Convergencia por Colombia que se han convertido en una importante herramienta de cocreación de soluciones para las diversas crisis que enfrentamos como país:
https://investigacion.unal.edu.co/fileadmin/recursos/editorial/docs/convergencia/convergencia-por-colombia.pdf

DOLLY MONTOYA CASTAÑO
* Rectora de la Universidad Nacional de Colombia

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