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Los jóvenes son dinamizadores de las transformaciones sociales

05 noviembre 2022 | Columna | El Espectador

A comienzos del siglo, las tendencias poblacionales en Colombia evidenciaban una transición demográfica que podría resultar muy favorable para el desarrollo económico. Así, la proporción de personas en edad de trabajar empezó a crecer de manera sostenida con relación a las personas en edades dependientes (niños menores de 15 años y adultos mayores de 60 años). Un fenómeno que se conoce como “bono demográfico” u “oportunidad demográfica”.

Según el más reciente censo nacional, esta transición ha sido más rápida de lo esperado. Aunque la relación sigue siendo favorable, desde el 2015 empezó nuevamente a crecer la proporción de personas dependientes respecto a las personas activas. Se proyecta que esta oportunidad demográfica durará hasta el 2045, cuando la fuerza laboral crecerá más lentamente que la población dependiente (DANE, 2020).

El bono demográfico no implica per se mejores condiciones de vida para el total de la población. Para aprovechar esta coyuntura es necesario transformar y fortalecer el talento humano; por tanto, es urgente invertir en la juventud a través de priorización de recursos, políticas de fomento a la educación a lo largo de la vida y condiciones u oportunidades para la inserción de los jóvenes en la educación y el mercado laboral.

Pese a estos esfuerzos, nuestro país continúa rezagado en asuntos trascendentales como el acceso a la educación y al trabajo. Por ejemplo, aunque la tasa de cobertura de educación superior creció en más de 11 puntos porcentuales entre 2011 y 2021, sigue siendo una cobertura muy baja en comparación con los datos de los países de la OCDE. Según el Informe Nacional de Competitividad 2021-2022, la tasa de cobertura en educación superior en Colombia en 2020, fue de 51.6%, 23,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de las economías de la OCDE, que fue del 75,1% (Consejo Privado de Competitividad, 2022).

Por otra parte, la tasa de tránsito inmediato (estudiantes que se gradúan del bachillerato e inmediatamente ingresan a la educación superior) en Colombia es de apenas el 39,71%, una cifra que ha permanecido prácticamente estable en la última década (SNIES, 2022) y que es muy inferior a la de países de la OCDE como Italia, donde el 83,5% de los jóvenes logran hacer ese tránsito de manera exitosa (OCDE, 2022).

La población en educación superior en nuestro país cursa principalmente carreras universitarias. Según datos del SNIES (2022) en 2021, el 64,05% de los estudiantes se matriculó en el nivel universitario frente a una matrícula del 28,24% en el nivel técnico y tecnológico. La ausencia de plenas garantías y libertad para potenciar las capacidades de la juventud explica, entre otras razones, que el 13,2% de los adultos jóvenes (18-24 años) en Colombia se encuentre sin estudio y sin trabajo, un dato que duplica el promedio de la OCDE (OCDE, 2022). Incluso, según el DANE, 2 de cada 3 jóvenes que no tienen acceso al trabajo o al estudio son mujeres (DANE, 2022). Son necesarias acciones afirmativas que reduzcan la brecha de género y que permitan a las mujeres ser líderes en los procesos de cambio.

Hoy, cuando el mundo atraviesa un cambio civilizatorio, como humanidad debemos ser conscientes de la potencia transformadora de la juventud. Es necesario que las empresas, el Estado, la sociedad civil y las Instituciones de Educación Superior se articulen construyendo sinergias que permitan a los jóvenes desarrollar y poner en juego sus capacidades de liderazgo colectivo y transformador para que así aporten a la construcción de una nueva Colombia que sea amigable con la casa común, donde todos y todas tengan las mismas oportunidades.

En los últimos años, la juventud se ha constituido como un agente político de gran impacto. El movimiento universitario de finales de 2018 y los procesos de movilización social de 2019 y 2021 fueron protagonizados por jóvenes que desean construir nuestros horizontes de futuro.

La Universidad Nacional de Colombia logra innovaciones transformativas en los territorios con la necesaria participación de los jóvenes. El “Plan Retorno” del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (PEAMA) ha permitido que egresados de la Sede Tumaco desarrollen proyectos de infraestructura eléctrica e industrial que han beneficiado a la comunidad pesquera del pacifico nariñense. En la sede Amazonía, estudiantes y egresados de la Universidad cooperan con comunidades indígenas en la recuperación de los humedales de Leticia. En la Sede Arauca, se encuentran docentes, estudiantes y egresados liderando procesos de reincorporación y construcción de paz territorial en la región, entre otros ejemplos.

Nuestro país tiene una deuda con su futuro. Es imperante que actuemos decididamente en la construcción de alternativas para que la juventud pueda construir sus proyectos de vida aportando al desarrollo sostenible de los territorios con innovación social y tecnológica. La inclusión, la equidad, la consolidación de la paz, la eliminación de las brechas de género y la abolición de cualquier tipo de discriminación requieren la participación activa de una juventud que cuente con las oportunidades necesarias para acometer las grandes transformaciones sociales que requerimos.

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN

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