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La UDUALC y el Futuro de la Educación Superior

19 noviembre 2022 | Columna | El Espectador

Los pasados 10 y 11 de noviembre se llevó a cabo la XXI Asamblea General de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC). La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) fue anfitriona de este encuentro de reflexión en torno a los desafíos de la educación superior en la región, en donde la UNAL fue reelegida por los rectores y rectoras de la organización para presidir por otro periodo este organismo.

América Latina y el Caribe atraviesan tensiones y dificultades que requieren análisis y soluciones basadas en el conocimiento. Las Universidades tenemos una gran responsabilidad en la realización de esta importante tarea. Ser la región más desigual del planeta, ha llevado a nuestras sociedades a una carencia de oportunidades y a una larga trayectoria de violencias.

Combatir la desigualdad es fundamental para la construcción de la paz. El futuro de nuestra sociedad latinoamericana y caribeña depende de las oportunidades que brindemos a nuestros jóvenes y de una integración continental que promueva el intercambio cultural como aporte esencial al proceso formativo.

Este horizonte para nuestra sociedad, que ha planteado la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC) en distintos escenarios, se corresponde con la visión de futuro para la educación plasmada en la tercera conferencia mundial de educación superior y con la construcción de la hoja de ruta para la educación superior latinoamericana y caribeña que hemos ido consolidando en espacios como el más reciente Congreso Internacional de Universidades Públicas.

A lo largo de 73 años de historia, la UDUALC ha podido desarrollar programas e iniciativas que le han permitido crecer a partir del aprendizaje de sus aciertos y desaciertos. La experiencia de nuestra organización y de nuestras universidades nos permite formular ya una hoja de ruta que permita alinear nuestros propósitos, valores y acciones.

En el caso de la UNAL, por ejemplo, los egresados del programa especial de admisión y movilidad académica recorren el país construyendo paz, dialogando continuamente con víctimas y victimarios, y trabajando en el territorio con las comunidades. Este tipo de experiencias, en las que reconocemos a las comunidades como educadoras de educadores, nos permite ver la importancia de cambiar nuestro modo de pensar sobre las necesidades y oportunidades de la región. En las comunidades es el liderazgo colectivo y transformador el que sirve al bien común y, por lo tanto, el que transforma los territorios.

Las universidades, como agentes transformadores, deben colaborar y compartir, no competir entre ellas. Cada universidad desde su propósito superior juega un papel importante y, de acuerdo a sus necesidades, debe actuar buscando que los intereses generales estén por encima de los particulares.

Como UDUALC, debemos llevar a cabo una planeación estratégica a 10 años en la que todos los miembros de la organización participen activamente. Nuestra organización debe definir un propósito superior y un ADN institucional que se sustente en el diálogo y la escucha activa. Nuestra responsabilidad es reconocer la amplia diversidad cultural y natural de la región para construir en medio de la diferencia. En la construcción colectiva de futuro es importante la humildad que nos permite reconocer, respetar y acoger al otro, aprender unos de otros constantemente.

En este ejercicio de planeación debemos acordar unos ejes estratégicos que nos permitan avanzar en un trabajo autónomo y conjunto. Algunos de estos ejes podrían ser el conocimiento como motor de desarrollo para la región; la co-creación de políticas públicas para combatir la desigualdad en todas sus dimensiones, incluida la desigualdad de género; la formación integral en todos los niveles; y la armonización de la docencia, la investigación y la extensión.

El conocimiento para el bien común debe servir al desarrollo autónomo y sostenible de las comunidades. Los proyectos conjuntos que desarrollemos deben empoderarlas y garantizarles la creación de medios de sustento. La bioeconomía, por ejemplo, ha demostrado ser un catalizador muy potente para este tipo de iniciativas.

Las universidades deben comprometerse en la formulación de política pública. Es nuestra tarea analizar el contexto regional en un entorno global y aprovechar la innovación transformativa como herramienta para romper las barreras de desigualdad.

Nuestros estados deben consolidar sus democracias garantizando la inclusión y la participación de las mujeres y la comunidad LGTBIQ+. Sí pretendemos construir naciones acordes con los objetivos de desarrollo sostenible y en paz ningún sector poblacional puede ser segregado.

La formación es un proceso que implica la transformación del contexto y la producción de nuevo conocimiento. En ese sentido, la docencia, la investigación y la extensión deben jugar un papel activo en el proceso educativo. Nuestros jóvenes deben ser formados para trabajar con las comunidades y las empresas. Nuestras instituciones deben flexibilizarse y pensar en opciones como la formación técnica y tecnológica para responder eficazmente a las necesidades y problemas emergentes de la sociedad.

La planeación estratégica permitirá que la UDUALC fortalezca los programas de trabajo ya existentes e impulse nuevos proyectos que mejoren permanentemente la calidad de las instituciones afiliadas y, a través de ellas, de la educación superior en América Latina y el Caribe. Hoy la calidad de la educación superior se mide por el impacto social de sus instituciones.

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN

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