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Volver a los campus, esencial para la formación integral, Volver a los campus

26 febrero 2022 | Columna | El Espectador

Las instituciones educativas estamos retornando a nuestros campus en un 100% de presencialidad, después de una crisis sanitaria que cambió la forma en que vivimos y el modo como establecemos las relaciones con los demás y con el entorno. Nuestro gran reto es integrar la riqueza de los ambientes presenciales y de los ámbitos virtuales en el cumplimiento de la principal tarea: formar ciudadanos íntegros, enamorados del conocimiento, comprometidos con la resolución de los retos del país y del planeta.

En medio del aislamiento y la incertidumbre que generó la pandemia, las instituciones educativas tenemos que resolver grandes problemas, como la afectación en la calidad de la enseñanza. La enseñanza remota develó las difíciles condiciones de vida de estudiantes que carecían de las herramientas mínimas para comunicarse a distancia con sus docentes y sus compañeros. Según el Banco Mundial, en Latinoamérica “menos del 43% de las escuelas primarias y menos del 62% de los colegios secundarios tienen acceso a internet con fines pedagógicos”. En este tiempo se hizo visible la solidaridad, la voluntad de ayudar a los compañeros excluidos o maltratados por la situación de confinamiento, la disposición para ser autónomos, flexibles y comprometidos.

Aunque al comienzo las clases remotas reprodujeron estrategias presenciales tradicionales, muchos docentes descubrieron en la educación virtual posibilidades insospechadas de innovación y creación. Como espacios de diálogo constructivo y de aprendizaje colaborativo, en la Universidad Nacional de Colombia convocamos al primer Congreso Nacional de Educación y Pedagogía, y al Congreso Nacional de Innovación Pedagógica para compartir nuevas estrategias académicas, materiales y formas de comprender. También, se exploraron modelos de educación híbrida que permitieron a quienes habían quedado aislados adelantar actividades en grupo con estudiantes de manera presencial y se descubrieron nuevas estrategias de trabajo colaborativo y nuevas formas de aproximación a los conceptos y a los procedimientos de la academia. No tendría sentido renunciar a esos aprendizajes ahora que retornemos a la presencialidad.

Estamos dando un paso hacia la pluralidad de opciones de comunicación y de encuentro. La nueva presencialidad ofrece posibilidades de enriquecer actividades colectivas que hacen posible la formación integral empleando los caminos abiertos por la transformación digital. Las instituciones educativas debemos comprender que no volveremos a lo mismo porque en el difícil camino de la pandemia hemos aprendido formas nuevas de aprender, de cooperar y de encontrarnos e interactuar. Por ejemplo, en la UNAL, durante este tiempo, logramos fortalecer nuestro modelo intersedes, con nueve sedes interconectadas con estudiantes y profesores de diferentes regiones del país, orientado a la inclusión, el aprendizaje colaborativo y continuo y el diálogo de saberes con las comunidades.

Así mismo, en el marco del Plan Global de Desarrollo (2022-2024) y el Plan Estratégico Institucional con horizonte al 2034 de la UNAL, hemos implementado la Política Institucional de Campus como Aulas de Clase y Cultura. La universidad no es solo un espacio para recibir clases, es por sobre todo un lugar de encuentro, de vivencias donde se reconoce y valora la diversidad de pensamiento, intereses, culturas y subjetividades. Los campus universitarios son un espacio de formación integral, que promueve una sana convivencia, participación ciudadana, fortalecimiento de la democracia y de compromiso por la construcción de nación.

Ahora retornaremos a nuestros campus, a compartir el tiempo, el espacio y el goce de las amistades recuperadas en una presencialidad nueva y enriquecida. La vida en la universidad incluye, además de experiencias académicas, las de la vida cotidiana en el campus: relaciones de amistad; decisiones éticas; encuentros con la música, las artes plásticas o el deporte, y de diálogos constructivos. Estas experiencias cambian nuestro modo de pensar y el modo como nos vemos a nosotros mismos. En la vida universitaria nos hacemos adultos y aprendemos a ser más prudentes, más respetuosos y más flexibles. La vida en el campus universitario es un tiempo en que crecemos aceleradamente, un tiempo de cambio extraordinario.

Las vivencias en los campus nos permite desarrollar las aptitudes cognitivas para el ejercicio de una vida profesional y, también, las actitudes ciudadanas que nos instala en una red de relaciones de solidaridad y de desarrollo de capacidades de liderazgos colectivos y transformadores que nos permiten comprender lo que significa pertenecer a una región, a una nación, y a un planeta; que enriquecen nuestra sensibilidad y nos enseña a ser socialmente responsables y a preocuparnos por la formación a lo largo de la vida.

La nueva presencialidad es necesaria para la formación integral de ciudadanos éticos con conciencia social. En la universidad construimos nuestro proyecto de vida; lo que aquí aprendemos amplía nuestra capacidad de imaginar y de crear, y también nuestra capacidad de ser felices. Pensamos en nuestro regreso al campus como un acto de liberación y de reafirmación de la vida en común-unidad, integrando lo mejor de los dos mundos, el presencial y virtual.

*Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN

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