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Cultura democrática, antídoto contra la corrupción

Colombia es el quinto país de América Latina con menores índices de transparencia: 39 puntos en una escala de 100, según el último informe emitido por Transparencia Internacional. Una de las bases para superar la corrupción es la construcción de ciudadanía: la formación de personas éticas que puedan responder de manera oportuna y adecuada a los desafíos, cada vez más complejos, a los que nos enfrentamos en nuestro diario vivir en sociedad y como profesionales pertenecientes a una democracia.

La educación debe ser desde el ser y no desde el tener. Se trata de formar jóvenes libres y autónomos, capaces de hacer elecciones de vida responsables y en consonancia con los derechos ciudadanos y el cuidado de su entorno.

Una de nuestras responsabilidades como universidades es aportar a la formación de ciudadanos que, además de contar con capacidades cognitivas y emocionales para participar de la construcción de un país más incluyente, justo y probo, sean profesionales íntegros, líderes del cambio ético con conciencia social, que no negocian sus principios.

En la Universidad Nacional de Colombia comprendemos que la problemática de la corrupción es una de las principales causantes de las crisis estructurales que afrontamos en el país y en el mundo. Por ello, para responder desde la educación a este flagelo y para aportar a la construcción de nación, nos hemos planteado la Cátedra Colombiana: Ciudadanía, Integridad y Lucha contra la Corrupción.

Esta Cátedra Nacional, junto a otras once cátedras que discuten problemas del país y que son interinstitucionales y abiertas al público en general, tiene como objetivo contribuir a identificar y poner en práctica estrategias orientadas a superar el grave problema de la corrupción. La base de esta propuesta se encuentra en la construcción de ciudadanía entendida como el conjunto de actitudes y capacidades necesarias para ejercer la autonomía en la esfera pública con responsabilidad social y reconocer la democracia comprometida con la defensa de los derechos fundamentales.

En la primera versión de la cátedra realizamos un esfuerzo interinstitucional entre la UNAL, la Procuraduría General de la Nación y la Red para la Formación Ética y Ciudadana REDETICA, junto a otras universidades, entidades públicas y organizaciones de la sociedad civil, con la participación de 1.000 asistentes, entre estudiantes, funcionarios públicos, activistas y ciudadanía en general, a través de una metodología que incluyó mesas con expertos, talleres formativos, proyectos de investigación o intervención, entre otros, desde la virtualidad. De dicho proceso surgieron numerosos productos que incluyen podcasts, infografías, documentos académicos y protocolos de intervención, que se han ido difundiendo a través de los canales virtuales de la cátedra.

En esta segunda versión, la cátedra ha querido profundizar en un aspecto fundamental de la construcción de ciudadanía, a saber, la cultura democrática. Por cultura democrática entendemos el conjunto de valores, prácticas e instituciones que hacen posible la existencia colectiva de un modo coherente con la garantía de los derechos de las personas y con los procesos democráticos de toma de decisiones. La apropiación de la cultura democrática es condición necesaria para garantizar un quehacer personal e institucional que se conforme a los estándares éticos establecidos por el bien común, la paz y la integridad. Sin cultura democrática la corrupción se establece a menudo como una falsa cultura.

La solución de los graves problemas de la nación no puede estar sino en manos de los ciudadanos. Nuestras acciones diarias, nuestra ética ciudadana, profesional y personal, fortalecen o fracturan los lazos de la sociedad y los valores necesarios para una convivencia justa y pacífica; enriquecen la vida o la degradan. La crisis sanitaria, ambiental, social y económica nos exige sobre todo respuestas éticas. La Cátedra Colombiana: Ciudadanía, Integridad y Lucha contra la Corrupción es un espacio de exploración pública de las razones y alcances éticos de nuestras formas de acción ciudadana.

Si bien en nuestro país contamos con el Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011), la experiencia nacional e internacional nos ha mostrado que las sanciones legales no son suficientes para reducir el problema de la corrupción. Además, ha develado que las personas actúan con probidad y transparencia cuando se encuentran en espacios sociales en los que se ha apropiado suficientemente una cultura democrática.

Si logramos alinear los propósitos, los valores y las acciones de las personas con el respeto y cuidado de lo público, esencia de la cultura democrática, superaremos el grave problema de la corrupción en nuestro país y en el mundo.

*Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN