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Foto: www.semana.com

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Avanzamos en nuestra vocación de trascendencia social

El 25 de mayo 2018 se publicó en este mismo medio la columna titulada “La Universidad Nacional es el proyecto cultural de la nación”, luego de que el 2 de mayo de ese mismo año tomara posesión como rectora de la Universidad Nacional de Colombia. Reconociendo que la Universidad, tal como lo señaló el título de la primera columna, es de interés para todos los colombianos, se han publicado desde entonces y hasta hoy un total de 71 columnas. Este espacio ha sido valioso para compartir con los lectores parte de lo que es y lo que hace la Universidad de todos los colombianos.

Contamos con 3.100 profesores y 60.000 estudiantes, que se organizan y desarrollan su trabajo en 9 sedes, 21 facultades, 102 programas de pregrado, 369 de posgrado, cerca de 1.000 grupos de investigación que producen más de 1 libro diario y más de 1.800 artículos en revistas científicas indexadas cada año y participan en alrededor de 1.900 proyectos de acompañamiento a las comunidades de las diferentes regiones del país. Todo esto hace de la Universidad Nacional la primera institución de educación superior del país.

Conscientes de esa responsabilidad en la formación integral y en la construcción de nación desde los territorios, en el contexto académico nacional y global, construimos una propuesta de visión estratégica de largo plazo proyectada a 2034. Esa visión se fundamenta en cuatro políticas estratégicas que son: Construcción de nación y paz sostenible desde los territorios, Liderazgo académico nacional en un entorno global, Armonización de las funciones misionales para la formación integral y Universidad autónoma y sostenible. Estas políticas fueron definidas en el Plan Global de Desarrollo que construimos con más de 10.000 participaciones para el periodo rectoral 2018-2021.

Ad portas de concluir el primer periodo rectoral para el cual fui elegida quiero compartir un corto balance de lo que han sido estos tres años a cargo de la rectoría. Vale recordar que en 2018 asistimos a una de las más grandes expresiones de movilización universitaria que se haya visto en nuestro país en los últimos tiempos. Durante el 2019 adelantamos exitosos procesos de negociación colectiva con los 3 sindicatos que existen en la Universidad; también en este año el país vivió un intenso período con reiteradas jornadas de movilización social, cuyos protagonistas, en varias ocasiones, convergían desde los campus universitarios. Luego, desde 2020, enfrentamos una pandemia sin precedentes. Hemos salido adelante de estos escenarios turbulentos gracias a un liderazgo colectivo que hace de nuestra comunidad universitaria un cuerpo vivo que aprende, que se adapta, que es flexible y solidario internamente y con la sociedad. Superadas las turbulencias no tenemos ningún periodo académico perdido, crecimos en un 9% la matricula estudiantil y logramos una reducción del 83% en el déficit que teníamos a 2018 para el pago de nómina; queda pendiente la aprobación de una reforma estructural del sistema de financiación de las 32 universidades públicas, ya probada en todas ellas.

La transformación digital fue uno de los proyectos estratégicos con los que decidimos hacer frente a la necesaria modernización de la Institución. Asumimos este proyecto como un cambio cultural que nos permite descentralizar la información, democratizar las discusiones, acceder al conocimiento y trabajar por procesos y con equipos construidos de forma inter y transdisciplinaria para ser capaces de afrontar fenómenos complejos. Este cambio cultural, que aún está en desarrollo, nos ha permitido seguir funcionando en medio de la pandemia. En alianza con el Foro Económico Mundial (FEM) y la Procuraduría General de la Nación, la UNAL desarrolló recursos de tecnología blockchain con los cuales el FEM generó lineamientos para hacer más transparente la contratación pública en el mundo.

Hemos impulsado el desarrollo de un modelo intersedes para la Universidad, apoyado en la transformación digital, para sumar esfuerzos y aprendizajes de todas las sedes mediante liderazgos colectivos orientados a la formación integral y al trabajo colaborativo con las comunidades. Esta apuesta conduce al crecimiento de la calidad en cada sede, logrando que los jóvenes allí formados se conviertan en líderes que impacten positivamente el desarrollo de sus regiones.

El trabajo intersedes fortalece la relación con las comunidades, con las empresas y con las instituciones del Estado, cocreando con ellas innovaciones sociales y tecnológicas para el desarrollo regional con equidad e inclusión social. Este compromiso se ha venido concretando en acciones como la conformación del Instituto de Liderazgo Público, el Foro Convergencia por Colombia, las Cátedras Nacionales de propuestas colectivas para la Nación, la Red de Paz de la Universidad Nacional y el servicio solidario de telemedicina y teleUCI, originado desde el Hospital Universitario para más de 40 municipios del país.

La Universidad Nacional de Colombia es una institución autónoma. Esa autonomía es el resultado de la confianza de los colombianos en el cumplimiento de nuestra misión de formar ciudadanos integrales y de contribuir con la gestión del conocimiento al avance simbólico y material de nuestra sociedad. En consecuencia, hemos asumido la responsabilidad de rendir cuentas a los colombianos por lo que hacemos con su Universidad. Este pequeño balance es, además, una invitación para que nos acompañen en la presentación del Balance Social 2020 que se presentará el próximo miércoles 21 de abril desde las 9:00 a.m. en www.launalcuenta.unal.edu.co allí también se podrán apreciar los avances y los pendientes de nuestra Universidad, el proyecto cultural, científico y colectivo de la nación.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.