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Tomada de: uniandes.edu.co

Paulo Orozco Díaz, un visionario

La semana pasada nos dejó el profesor Paulo Orozco Díaz, un ser humano excepcional que dedicó su vida al fomento de la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento. Esta es una breve semblanza de su legado, homenaje a su memoria.

El profesor Orozco cursó sus estudios de pregrado en Física en la Universidad Nacional de Colombia a finales de los años 60. Realizó una maestría en Física Atómica y Molecular y otra en Física de Materiales. Se entrenó en Investigación experimental en Física de Superficies en la Universidad de Uppsala, Suecia, y logró su título de doctor en la Universidad de Bristol, Inglaterra. Dedicó su vida al estudio, a la investigación científica y a la enseñanza y fue profesor de la Universidad Nacional por 33 años.

Siempre se destacó como un estudiante brillante que navegaba con facilidad en los problemas de la Física. Entendía que el conocimiento, además de brindar nuevas posibilidades a quien construye una relación significativa con él, también impone la responsabilidad de contribuir al bienestar general.

Le preocupaba mucho que los estudiantes de secundaria de menores ingresos no lograran pasar a la Universidad; con apenas unos años de profesor, invitó a sus colegas a realizar cursos gratuitos para capacitar, durante los fines de semana, a los docentes de educación media de los colegios oficiales. Se dirigió a las autoridades de educación local en Bogotá y Cundinamarca y logró que estas les reconocieran aquellos cursos a los profesores para sus hojas de vida y para su escalafón. Los cursos de ciencias acababan siendo escenarios de reflexión sobre problemas complejos de la pedagogía, la educación y las posibilidades de mejorar la formación.

Su ánimo para que la ciencia, la tecnología y la innovación hicieran parte de la vida cotidiana de los colombianos y fueran causa de su bienestar, lo convirtió en cofundador de Maloka, el primer parque interactivo del país, hecho para enamorar a la gente de la ciencia y del aprendizaje.

El profesor Orozco no solo veía los problemas, contaba con una gran capacidad para avizorar las soluciones y los retos del futuro. Así lo demostró en sus más de 18 años como miembro del Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional de Colombia; siempre llegaba allí con buenas ideas y con las propuestas para hacerlas posibles.

Amaba trabajar en equipo. En su ejercicio docente y de investigación lideró y acompañó a muchos grupos y proyectos interdisciplinarios para adelantar procesos complejos y completos de gestión del conocimiento que llevaron al desarrollo de innovaciones tecnológicas disruptivas.

El profesor Paulo Orozco demostró una y otra vez que solo sumando esfuerzos se construyen las soluciones adecuadas, de allí que fuera un incansable promotor de la fórmula: universidad, empresa, Estado, como apuesta al desarrollo y la equidad. Dando cuenta de su versatilidad y entrega por la innovación, emprendió y fundó Tec Laser, la primera compañía en llegar a producir láser para el desarrollo industrial en Colombia.

Además de futbolista, físico, profesor, investigador y emprendedor, se dio a conocer como un gran gerente. Se le confío la dirección de importantes empresas públicas como la Empresa de Energía de Bogotá y la Empresa de Teléfonos de Bogotá, compañías que modernizó, adaptó a las exigencias de los usuarios y del mercado y convirtió en empresas innovadoras con proyección de futuro.

El profesor Orozco, consciente de que la formación de talento humano es fundamental para potenciar las capacidades de innovación social y tecnológica de nuestro país, concibió y lideró la Fundación Centro de Excelencia en Investigación Científica, Ceiba, una iniciativa que impulsa la formación doctoral de alta calidad. En Ceiba participan las universidades Nacional de Colombia, de los Andes, del Rosario, Javeriana, de Antioquia, del Norte y del Valle.

Sus generosos aportes a la academia, a la ciencia, a las telecomunicaciones del país y, particularmente, a la Universidad Nacional de Colombia son un tesoro invaluable. En los últimos tres años apoyó el proceso de transformación digital de la Universidad. Su compromiso con las tareas propias de una comunidad universitaria ilustrada, ética, crítica y autónoma, junto al amor a su familia y a sus amigos, fueron siempre más grandes que cualquier dolencia.

Dar continuidad a su legado y a sus esfuerzos para fortalecer la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación en el país, es el homenaje que merece el profesor Paulo Orozco. Gracias por su ejemplo y por su obra.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.