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La Universidad Nacional de Colombia frente al cambio climático

El 9 de noviembre, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia declaró la crisis climática como asunto prioritario en nuestra gestión institucional. La declaración de emergencia ambiental tiene como propósito apoyar e incentivar medidas urgentes, innovadoras y prácticas para aportar soluciones al impacto de esta problemática, alineadas con las metas que proponen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

 

Este año la ONU declaró Código Rojo para la humanidad. El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, señaló que estamos superando “el umbral de calentamiento global acordado internacionalmente, que es de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales”. La alerta también se evidenció en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, #COP26. En el marco de esta Cumbre, Colombia es uno de los países de América Latina que están comprometidos con acabar la deforestación, reducir las emisiones del gas metano en al menos un 30% para 2030, disminuir el uso del carbón, acelerar los procesos de transición energética y crear el corredor libre de pesca más grande en aguas de Latinoamérica.

Los compromisos adquiridos en este encuentro requieren del trabajo colectivo de los diferentes países en cooperación interinstitucional e intersectorial desde todas las esferas -locales, regionales, nacionales e internacionales-, además de necesitar de las acciones individuales que como seres humanos debemos implementar en los modos de habitar el mundo y en la forma como nos relacionamos con la naturaleza.

El sentido y el ethos de la universidad ante la crisis ambiental, que es consecuencia de nuestras devastadoras formas de explotación de los recursos naturales, deben estar armonizados con los principios éticos y ecológicos, individuales y colectivos, de solidaridad, cuidado, reciprocidad y equilibrio en las distintas formas de habitar el mundo, como lo hemos mencionado permanentemente.

Desde la fundación de la Universidad, y a través de las seis áreas del conocimiento, estamos comprometidos con el estudio y preservación de la vida y del medio ambiente. Este compromiso está respaldado por los esfuerzos de la UNAL en docencia, investigación, desarrollo tecnológico e innovación en el campo de la energía: tres redes de conocimiento, 8 institutos, 103 grupos de investigación, 82 programas académicos en energía, 17 especializaciones, 39 programas de maestrías, 22 de doctorado y 4 diplomados. Así mismo, contamos con la Red Colombiana de Conocimiento en Eficiencia Energética (RECIE), el Centro de Excelencia en Energía y, una alianza con la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y el Observatorio Colombiano de Energía.

Como institución de educación superior -especialmente como universidad del Estado- y en cumplimiento de nuestra responsabilidad ética y social con el país y el planeta, aportamos a la iniciativa de nuestra declaración ambiental la consolidación del Sistema de Campus y Campos Sustentables, que hace parte de nuestro Plan Global de Desarrollo y del Plan Estratégico Institucional con horizonte al 2034. Esta declaratoria también tiene por objetivo involucrar a las comunidades, sectores y actores sociales en un proceso de concientización y acción para superar de manera conjunta esta crisis.

En el marco de nuestra Declaratoria de Emergencia Ambiental nos hemos propuesto una serie de objetivos: la transición hacia energías limpias y carbono cero al 2030; la gestión de los recursos hídricos; la gestión de residuos sólidos para mitigar los impactos ambientales con políticas y cambios de comportamiento, economía circular, compostaje y transformación de residuos en energías; la planificación y gestión integral/sostenible de infraestructura; cero plástico de un sólo uso; implementación de programas y proyectos con los ODS para el buen ser y buen vivir de las comunidades en entornos libres de contaminación y ambientes saludables; la producción y consumo sostenible para entender la finitud de los recursos naturales y la urgente necesidad de replantear los modos de vida individuales y colectivos; la movilidad sostenible con acciones que involucran la infraestructura existente, además de brindar servicios de movilidad en los campus; y la gestión institucional orientada a una clara articulación e integración de las acciones, valores y propósitos universitarios.

Desde nuestro compromiso universitario con la construcción de nación, buscamos impulsar un cambio cultural y ambiental en nuestras funciones misionales de docencia, investigación y extensión, con una mirada desde la bioética y el fortalecimiento de los campus como “laboratorios vivos” que involucren instituciones educativas, gobierno, ONG y ciudadanía en general. De igual manera, para garantizar la confianza y la transparencia de las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, la UNAL implementará indicadores de sostenibilidad.

Invitamos a las instituciones de educación superior a sumarse a esta iniciativa para trabajar de manera conjunta y armónica con la sociedad en la superación de la crisis ambiental, a partir de nuestras contribuciones con análisis sociales, científicos y académicos basados en los múltiples conocimientos y saberes que conforman nuestras comunidades. Es un compromiso ético y de responsabilidad social formular un modelo de crecimiento en el que el cuidado propio, el cuidado del colectivo y el cuidado de otras especies y del planeta, sean principios compartidos alrededor de los cuales sumemos nuestros esfuerzos con acciones, valores y propósitos. En este camino, como universidades, tenemos que armonizar todas nuestras capacidades en el marco de un liderazgo colectivo y transformador para el cuidado de nuestra casa común.

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN