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Universidad, cultura y ciencia

Uno de los elementos claves para la formación de sujetos críticos, libres y autónomos en todo el sentido de la palabra es el conocimiento de la historia. Desde muy niña, en el hogar de mis padres, comprendí que era necesario conocer de dónde veníamos para construir un mejor futuro de forma crítica. Y es que tener conciencia de la historia nos lleva a formarnos en el ser y no en el tener, puesto que les da un sentido a nuestras acciones en comunidad. Esto mismo sucede en nuestra Universidad Nacional de manera cotidiana. Día a día, el presente y el futuro que construimos con toda la comunidad académica para nuestra alma mater se cimienta en logros, errores, complicaciones y, por supuesto, múltiples aciertos a lo largo de estos 150 años de existencia, es decir, nuestra labor hoy le apuesta a construir sobre lo construido.

Uno de los grandes aciertos a través de estos años es el impulso de las artes y la cultura desde y en nuestros campus. A través de nuestra historia institucional, fueron dos los rectores que le dieron una fuerte impronta cultural a nuestra Universidad: Gerardo Molina y José Félix Patiño. El primero consolidó la extensión universitaria como una apuesta por democratizar la cultura y durante su gestión, entre 1944 y 1948, se crearon cursos a los cuales la comunidad en general podía acceder de manera gratuita, así como la Revista de Cultura Moderna de la Universidad Nacional.

El segundo impulsor, sin duda, fue José Félix Patiño, quien a través de su reforma estructural y su énfasis en la vida cultural, además de su labor en la transformación de la planta física, trazó una senda vital, que sigue viva hasta hoy, para el desarrollo cultural y artístico de la comunidad universitaria, pues recordemos que de aquella época datan construcciones como la plaza central; la organización del Museo de Arte Moderno en manos de la crítica de arte Marta Traba (a quien también encargó la dirección cultural de la Universidad), que comenzó a funcionar en el hoy Departamento de Filosofía, y el auditorio León de Greiff, el cual ha sido, por llamarlo de cierta manera, el “vivero” donde han germinado cientos de proyectos artísticos, entre ellos los orígenes, el desarrollo y fortalecimiento de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, pues, como lo dice uno de sus fundadores, el maestro Raúl García, “la democratización de la actividad musical (…) se consiguió plenamente gracias a la sede estable que nos brindó la Universidad Nacional de Colombia. Además del concierto de los sábados, hicimos otros conciertos entre semana en el auditorio, los cuales fueron especialmente dedicados a jóvenes de las escuelas del Distrito” (Colección Sesquicentenario, 2017, p. 71).

Es decir, existe una sinergia cultural entre la Filarmónica de Bogotá y la Universidad Nacional de Colombia, lo que ha contribuido a llevar el mundo cultural a los oídos de los capitalinos de forma continua y accesible.

No solo los conciertos de la Filarmónica, sino los eventos culturales y artísticos organizados por estudiantes, profesores y administrativos, evidencian que la vocación científica y el compromiso académico se complementan con una vida universitaria rica en una oferta cultural de fácil acceso, no solo para los miembros de la alma mater sino para las personas que habitan cada una de las ciudades y territorios donde hace presencia la Universidad Nacional de Colombia. Nuestra institución, como el principal proyecto cultural y colectivo de la nación, desde diversos ejes y roles, ha sido un motor estratégico del desarrollo científico, cultural y artístico de los habitantes del país. En este sentido, exposiciones como la del fotógrafo Jesús Abad Colorado, que actualmente presentamos a los colombianos en nuestro Claustro de San Agustín, en el centro de Bogotá, son una muestra clara del papel formador y de toma de conciencia que la cultura cumple en cualquier sociedad.

Desde la Rectoría estamos trabajando para impulsar la Red de Cultura y Ciencia, Tecnología e Innovación para la Paz, que tendrá como objeto dar lo mejor de cada uno, desde la diferencia y la diversidad, para construir caminos hacia el desarrollo y la formación de ciudadanos integrales. A través de la Red se compartirán experiencias, tejerán propuestas y establecerá un diálogo propositivo con todos los actores de la comunidad universitaria, en articulación con instituciones nacionales e internacionales, para maximizar la oferta cultural para el desarrollo de las capacidades humanas y fortalecer, por supuesto, la oferta cultural existente, de la cual esperamos que la Orquesta Filarmónica de Bogotá siga haciendo parte.

Cada vez que revisito la historia de nuestra alma mater, que aprendí desde que era estudiante, me convenzo más de que se entrecruza con la génesis y consolidación de las ciencias, las humanidades, las artes, las ingenierías, la medicina y el derecho en el país, y por eso estoy segura de que también el futuro de nuestra nación y el de la Universidad seguirán fuertemente vinculados.

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN